Hoy nos faltan Lara, Brenda y Morena.
Alejandra Aquino Moreschi en La
subjetividad al debate (2013), nos explica como la subjetividad se
encuentra en constante discusión sobre su verdadera naturaleza en el ámbito
académico. Diversos filósofos, intelectuales, sociólogos, psicólogos y hasta
antropólogos buscan demostrar, comprobar y hasta imponer sus propias
concepciones de la subjetividad. Pero si no has leído aún su trabajo, no te
preocupes, desde eLeUeMe Report! les invitamos a recorrer la siguiente
hipótesis que tiene como objetivo no solo contextualizar sobre la discusión
académica del término “subjetividad”, sino que a su vez, también se buscará
abordar, desde los aportes de la “pedagogía del cuidado” y la “alfabetización
digital”, el reciente crimen de triple femicidio llevado a cabo en Florencio
Varela, con el que se buscará usar de ejemplo claro para visibilizar las
crueles desigualdades estructurales.
“Sujeto” es todo aquel individuo
dotado de conciencia, o eso dicen las corrientes tradicionalistas predominantes
hasta la década de 1960. Michel Foucault fue quien introdujo al debate sobre la
subjetividad una nueva postura, “el sujeto se convierte en un efecto del poder
y en el resultado de un conjunto de técnicas, ciencias y otros tipos de
dispositivos que permiten la fabricación del “individuo disciplinario””
(Moreschi, 2013). Esta nueva postura dejó en evidencia las formas en las que
los discursos de poder hegemónicos buscan una normalización social mediante la Assujettissement
o disciplinamiento del individuo. Esta Assujettissement provoca una
fractura entre el sujeto y la subjetividad, lo que ocasiona “la muerte del
sujeto”. Michel explica que “la muerte del sujeto” es ocasionada por la
constante opresión y dominación, la cual lleva al sujeto a asumir inconscientemente
la idea individualista de dominación y aceptación por sobre su deseo colectivo
de emancipación.
Estos aportes de Michel Foucault
abrieron las puertas a nuevos pensadores con posturas críticas hacia las
tradicionales. Uno de ellos fue Félix Guattari, quien profundizó el análisis,
entendiendo a la subjetividad no como una atribución natural de los individuos,
sino como resultados de múltiples procesos históricos, sociales y culturales
mediados por la llamada “máquina” de producción de subjetividades. Las
“máquinas”, a través de los medios de comunicación, publicidades, encuestas,
sondeos y estadísticas, “fabrican la opinión a gran escala creando actitudes
estereotipadas y narrativas” (Moreschi, 2013). En síntesis, Félix Guattari nos
describe como el sistema capitalista impone las condiciones principales para la
construcción de una subjetividad, creando masivamente múltiples subjetividades
bajo los estándares de una misma lógica dominante.
La masiva producción de subjetividades
estandarizadas de la “máquina”, tal como lo advierten Foucault y Guattari,
atraviesa a la vida cotidiana de los individuos generando situaciones de
violencias, en especial con los sectores vulnerables de la sociedad. El caso
del reciente triple femicidio ocurrido en la ciudad argentina de Florencio
Varela, es un claro ejemplo de la violencia social que genera y reproduce la “máquina”.
Ya que, tres trabajadoras sexuales, de las cuales una de ellas era adolescente
de 15 años, fueron encontradas brutalmente asesinadas y descuartizadas por
presuntas redes de narcotráfico ligadas a la prostitución. Medios de
comunicación en Argentina mencionaron, en reiteradas ocasiones, que dicho
crimen fue transmitido en vivo a través de una red social con el propósito de
infundir terror. Las mujeres trabajadoras sexuales suelen ser fuertemente
estigmatizadas a causa del assujettissement foucaultiano, reduciéndolas
a objetos de explotación bajo una lógica capitalista. Esto a su vez deja en
evidencia como la “máquina” guattariana fabrica opiniones estereotipadas y
estigmatizadoras, que reproducen y normalizan la violencia de género, la trata
de mujeres, el narcotráfico y la desigualdad social que continúan fracturando
la subjetividad colectiva promoviendo la “muerte del sujeto” emancipador.
Con la pedagogía del cuidado como
aliada, tal y como se detalla en el documento del INFoD, es posible la
construcción de vínculos afectivos capaces de promover espacios de reflexión
colectiva. En ellos, es posible rever trayectorias escolares, especialmente
hacia educandos de sectores sociales vulnerados de derechos. El fortalecimiento
de vínculos pedagógicos entre educadores y educandos promueve el bienestar
emocional estudiantil, lo que reduce las posibilidades de deserción escolar,
evitando así que muchos y muchas jóvenes adolescentes sean atraídos y
manipulados por las influencias de las bandas de narcotraficantes. En un barrio
popular, con la implementación de una pedagogía del cuidado crítica, la escuela
funcionaría como una contención emocional para que los y las jóvenes
adolescentes encuentren un espacio seguro de diálogo, en donde las
problemáticas como el consumo de sustancias ilegales, autolesiones e incluso
situaciones de abuso sexual pueden ser tratadas con respeto, cuidado y
responsabilidad mediante la escucha activa. La incorporación de esta pedagogía en
escuelas de sectores sociales vulnerables, resultaría muy útil a la hora tejer
redes de apoyo que busquen prevenir fracturas subjetivas como las sufridas por
las víctimas del atroz femicidio de Florencio Varela, haciendo de la escuela un
espacio seguro para reparar el daño causado por la “máquina”. Por tal motivo,
la pedagogía del cuidado se hace presente como una alternativa a la lógica
dominante, capaz de producir subjetividades críticas orientadas a la emancipación
y a la transformación de las violencias estructurales que moldean nuestra sociedad.
Por otra parte, consideramos que los
aportes sobre la importancia de la alfabetización digital realizados por Manuel
Área Moreira en La alfabetización en la sociedad digital (2012),
resultan significativos como un derecho emancipador. En tiempos donde las
narrativas discursivas suelen ser fácilmente manipulables por los medios de comunicación,
es de suma importancia entonces, enseñar a educandos a identificar discursos
estigmatizantes que les faciliten desmentir fake news (noticias falsas) que buscan
reforzar desigualdades, prevenir el grooming (acoso sexual cibernético) y
evitar la estigmatización de las personas de sectores vulnerables. Alfabetizar digitalmente
a los y las ciudadanas, más allá de lo meramente instrumental, prepara a los
individuos para hacerles frente a la “máquina” capitalista de producción de
subjetividades estandarizadas descritas por Guattari. Con la alfabetización
digital es posible promover una navegación responsable y segura por la red,
utilizándola como herramienta para fomentar una ciudadanía crítica. Asimismo,
la alfabetización digital nos brinda herramientas que nos permiten leer
críticamente los discursos narrativos, fake news y opiniones malintencionadas
que se producen en torno a la estigmatización de las víctimas de femicidio. La
integración de la pedagogía del cuidado y la alfabetización digital en las
escuelas de los barrios vulnerables, puede contribuir fuertemente con los espacios
de lucha y resistencia en donde se forman subjetividades colectivas con acciones
transformadoras que desafíen la opresión.
Bibliografía utilizada:
·
MORESCHI, Alejandra Aquino (201 3). La
subjetividad al debate. En: Revista Sociológica. Año 28. Número 80.
Septiembre-diciembre (pp. 259-278).
·
Clase N°1: Pedagogía del cuidado en el
acompañamiento de las trayectorias. La intervención ante situaciones de
consumos problemáticos, suicidio, intento de suicidio y autolesiones. Los
Cuidados y la Enseñanza en el Ámbito Educativo. Nuestra Escuela. INFoD.
Ministerio de Educación.
· Area Moreira, M. (2012). La alfabetización en la sociedad digital. En J. Cabero Almenara (Ed.), Alfabetización digital y competencias informacionales (pp. 18-56).
Comentarios
Publicar un comentario